Bohol | Aventuras en la jungla filipina

Bohol es una de esas islas que cautiva, un amor a primera vista, que te invita a repetir, a volver cada noche, te incita a querer quedarte y olvidarte del mundo. Montañas de chocolate, cataratas en mitad de la jungla, una diversa fauna y flora por descubrir…recorre la isla con nosotros.

Rio Loboc en el centro de Bohol

Esta isla al sur de Cebu, es sin duda el destino de Filipinas donde el sector se ha preocupado por ampliar la oferta para los viajeros y apostar fuertemente por el ecoturismo. La combinación entre playas y actividades de interior ofrecen la posibilidad de recorrer gran parte de la isla descubriendo rincones apasionantes. Además, es el punto de partida perfecto para descubrir las Visayas Centrales.

Su capital, Tagbilaran, se ubica en el sur y tiene un puerto que conecta con Cebu (y otras islas de alrededor) y un aeropuerto para llegar directamente desde Manila lo que facilita enormemente las comunicaciones. Para moverse alrededor de la isla hay muchas compañías que organizan tours, también mediante transporte público; aunque para nosotros es la isla ideal para conducir en moto y así lo hemos hecho cada vez que la hemos visitado.

Bohol es ideal para recorrer en moto

Tanto desde Tagbilaran como desde Panglao o Loboc se pueden iniciar las rutas hacia el monumento natural más conocido: Las Chocolate Hills o Colinas de chocolate. Una impresionante extensión de terreno salpicada por más de 1.200 formaciones de roca caliza. Su curiosa forma y su color marrón (especialmente en la época seca cuando la vegetación toma ese color) le dan un aspecto muy similar a pepitas de chocolate, de ahí su nombre. Cuenta la leyenda que un gigante llamado Arogo, lloró la muerte de su amada y sus lágrimas se hicieron roca. Curiosa historia que aporta un punto de misticismo a este paraje inigualable.

Las impresionantes Chocolate Hills

De camino a las Chocolate Hills se pueden realizar muchas paradas. La más conocida es para visitar el Centro de conservación de los Tarsiers, el primate más pequeño del mundo. Sus costumbres nocturnas hacen que durante el día su biorritmo se desacelere y apenas se muevan. Los cuidadores del centro te ayudarán a localizarlos en las ramas, son tremendamente peculiares.

Mirada atenta del tarsier

El paseo en moto es de nuestros preferidos, hay tramos donde las temperaturas son más frescas gracias a la gran altura de los árboles y al verdor de los mismos. Es el ejemplo del tramo cuando se cruza el Man-Made Forest. Este hecho da un aspecto menos selvático y más boscoso a algunas zonas del camino, muestra de la gran diversidad de Filipinas. Gracias al desarrollo del ecoturismo promovido por el gobierno local, varios parques naturales han sido habilitados para ser visitados. Actividades como adentrarse en la espesa jungla y experimentar todos los sonidos de la naturaleza salvaje es posible en el Magsaysay Park de Bilar. La sensación de estar perdidos en mitad de la selva durante unas horas nos dejó muy impactados. No es la típica visita guiada, te sentirás como Mowgli en el Libro de la Selva.

Hay gran cantidad de cataratas en Bohol: Mag-Aso, Dimiao, Busay o Kawasan Falls. Todas son formidables y merecen ser visitadas, pero queremos destacar una entre todas, Pangas falls in Bilar. Su cercanía a las Chocolate Hills y el precioso aunque complicado camino hasta llegar a ellas, las hace un lugar único e inexplorado. Antes de llegar a las cascadas atravesaremos campos de arroz poblados por agricultores de la zona que siempre te ofrecerán sus mejores sonrisas.

Densa jungla en el interior de la isla

La carretera tiene tramos sin asfaltar, pero no llega a ser peligrosa. A mitad del camino, nos topamos con un puente colgante que nos recordaba a películas sobre la guerra de Vietnam. Los carabaos bajan a beber al río y la estampa es de las más auténticas, puro sudeste asiático.

 

Tras unos 30 minutos adentrándonos río arriba, por fin llegamos a nuestro destino. Una familia nos recibe con unas botellas de agua fresca, una delicia tras un camino intenso. Los niños del pueblo pasan la mañana escalando y precipitándose a la piscina natural que crean las dos cascadas. Tras todo el día en la moto, nos merecemos este baño refrescante, en un entorno de ensueño.

Baño refrescante en Pangas Falls

Como es lógico, toda este agua se ha de dirigir a algún lugar. Pues efectivamente, ese es el Loboc River. Un río lleno de vida y posibilidades. Cerca de la Loboc Church se encuentra el puente que nos lleva a los restaurantes flotantes (Loboc River Cruise). Es una actividad un poco ¨turística¨, pero merece la pena para el almuerzo. Buffet libre, paseo por el río hasta las Busay Falls y una hermosa actuación de música tradicional filipina interpretada por los niños del barangay a un precio más que razonable.

Recorrido por el Loboc River

A unos 3 kilómetros, se ubica el Loboc Eco-Tourism Adventure Park. Su principal atracción es la tirolina que cruza el río. En busca de un poco de adrenalina y unas vistas alucinantes, nos aventuramos a probar esta actividad. Durante un minuto sobrevolamos el río desde una altura bastante impresionante. Atravesamos la montaña de un lado al otro y pudimos comprobar la descomunal fuerza del agua y la extraordinaria belleza del paisaje desde las alturas. No es nada peligroso y el recorrido es corto, pero las cosquillas por el estómago al observar tal espectáculo de la naturaleza nos dejaron un gran recuerdo.

Tirolina en el Adventire Park

Para pasar los días en el interior de Bohol, siempre recomendamos unas cabañas de construcción típicas en la orilla del río Loboc. Alojarse allí es una experiencia en sí misma. En mitad de la noche, sientes un contacto real con la selva y todos sus integrantes.  Por la mañana al salir de la habitación, puedes refrescarte con un baño en el río antes de degustar uno de los mejores desayunos que hemos probado en nuestros viajes. El mayor lujo que tiene es su integración con el imponente entorno que le rodea. 

Bohol encierra incluso más entretenimiento y muy buenas playas en la zona de la costa de Anda, pero ha llegado el momento de volver a Tagbilaran y cruzar el puente que nos lleva a Panglao Island, ¡nos vemos allí!

Planes de viaje: 

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